Dirigir (diseño) desde el producto

Diseñar el mejor equipo de diseño es la clave para diseñar el mejor producto.

En junio de 2021 arranca la primera edición del Programa de Dirección de Diseño del Instituto, un programa pionero y necesario que forjará a la primera generación de líderes de equipos de diseño que se han preparado, que han estudiado, practicado, anticipado y ejercitado para poder llevar a sus organizaciones a lo más alto. Este es un extracto del dosier del programa

El equipo de diseño existe por y para el producto. Esta afirmación tan solemne y rotunda demanda una precisión: entendamos el producto no como el objeto tangible que se proyecta, se produce y se lanza. O, mejor dicho, no lo entendamos sólo así; es algo mucho más amplio y ancho.

El producto es un artefacto, un ingenio, algo que ocurre en el espacio y el tiempo, una mediación. El producto es, a la vez, la relación entre la compañía y su propósito, entre la compañía y sus clientes. Es un catalizador, una interfaz.

Físico como un automóvil, una tostadora o una radio, o virtual —pero igualmente tangible— como una app de streaming en la TV, una web o un asistente en un altavoz inteligente. El producto puede ser toda la experiencia desde que un viajero se acerca a una web de viajes hasta que sale del avión, ya en el destino. O puede ser las tres cosas juntas: las apps de viajes, de billetes, el interior del avión (su música, sus tejidos, sus aromas…) y todos los procesos de transición, todos los diálogos entre el cliente y la organización.

Sergio A. Leiva, quien ha conformado y dirigido algunos de los mejores equipos de diseño y producto de España, codirige el programa de Dirección de Diseño del Instituto.

El producto puede ser todo y por eso lo es todo para el equipo de diseño. Existe el equipo porque hay producto y se diseña al equipo a medida del producto que se quiere crear.

No es un trabalenguas, aunque lo parezca: diseñar el mejor equipo de diseño es la clave para diseñar el mejor producto. 

Diseñar el equipo de diseño es responder a estas preguntas: 

¿Quién debe integrarlo?

¿Cómo se organizarán, cuáles serán sus reglas?

¿Qué herramientas usarán?

¿Cómo aprenderán y mejorarán individual y colectivamente?

¿Qué les mantendrá unidos de corazón, mente y propósito?

No hay gran producto sin gran equipo. Es más, la historia del Gran Diseño, así, con mayúscula, es la historia de los grandes productos y sus grandes equipos.

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